Images
Images

A mis hijos, Isaac y Miguel, que me mantienen
conectada cada instante al amor.

A Jorge por su amor y apoyo incondicional.

Al planeta tierra y a sus animales.

A mi madre que me dio la vida.

PRÓLOGO

¿TE VIENES CONMIGO A DESCUBRIR UN MUNDO NUEVO?

Antes de que ni siquiera te plantees el hecho de leer o no este libro, me gustaría hacerte una pregunta.

¿Sueñas a menudo con un mundo mejor? ¿Te has sentido muchas veces estancado en medio de tu vida y con ganas de que de pronto pase algo que lo transforme todo?

¿Estás buscando respuestas y herramientas que te den la fuerza, el poder y el ánimo suficientes como para rescatar tu alma de entre los rescoldos de tu vida presente y empezar de nuevo?

¿Te gustaría recuperar la salud o la energía sabiendo qué comer, cuándo y cómo debes comerlo?

¿Harto de ir de terapeutas a acupuntores, de fisioterapeutas a médicos, de diagnóstico en diagnóstico, pero sin dar con la clave que te resuene dentro y haga ese “clic” certero, claro y sanador?

¿Estás buscando hace tiempo un paradigma energético integrador de la alimentación, las emociones, la salud y la vida que te permitan adquirir el poder de regularte por ti mismo, sin depender de consejos ajenos?

¿Llevas tiempo queriendo alimentarte mejor, cuidar mejor de tus hijos o tu familia, pero entre tanta información no sabes ya, qué es correcto o qué sólo es una moda?

Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas, aún incluso si te encuentras enfermo, deprimido, obeso, o diagnosticado con alguna enfermedad denominada grave o “In-curable”, si este es tu caso, entonces te invito a leer este libro.

Durante más de trece años leí, investigué, estudié y comprobé en mi familia, en mis hijos y en mí misma, todo lo que había sobre salud alternativa y alimentación. Estudié macrobiótica, la dieta de los grupos sanguíneos, alimentación ayurvédica, dieta alcalina, y un largo etcétera. Tras años de estudio y de vivencia personal, y habiéndome curado a mí misma de una fibromialgia, colon irritable y migrañas crónicas, te traigo todos los conocimientos de alimentación, crecimiento personal, salud y energía, que me ayudaron a sanar y transformar, no sólo mi cuerpo sino mi vida al completo.

Entonces…

¿Te vienes conmigo a descubrir un mundo nuevo?

CAPÍTULO 1

BREVE HISTORIA DE MI TIEMPO

LA EXTRAÑEZA DE UN NIÑO ALEGRE ANTE UN MUNDO INCOHERENTE

Yo no soy de aquí, y sospecho que en un sentido tú tampoco. Desde muy pequeña, me sentía ya extraña y diferente. ¿Te ha pasado esto también a ti? Bien temprano empecé a rebelarme contra aquellas cosas que normalmente se daban por sentadas, pero que no entendía por carecer de lógica y sentido. Crecí cuestionando muchos paradigmas, los adultos se reían y me decían que yo no entendía, que había “otros intereses”. Nunca comprendí, por ejemplo, el hecho de que hubiera algo denominado paro, cuando veía personas trabajando demasiadas horas. Para mí era claro que si algunas personas no tenían posibilidad de trabajar y aportar su energía a la sociedad, evidentemente se estaba perdiendo su contribución, y en consecuencia otros tendrían que trabajar por dos. De hecho, como estudiaba en las clases de historia, en los poblados y civilizaciones “menos evolucionados” o en las colonias de animales, era el trabajo y la contribución de todos sus miembros y elementos, lo que aseguraba y proporcionaba el bienestar y la supervivencia del grupo. Esta competitividad, y este “juego de las sillas” donde algunos se quedaban siempre fuera del mundo laboral, me resultaba la cosa menos inteligente y productiva que el ser humano podía hacer si quería prosperar como especie y aprovechar y gestionar sus recursos, tanto materiales, como humanos. Me parecía algo absurdo del todo que aquello tan sencillo no se solucionase. Mantenerlo, según mi mente de niña, iba contra el sentido común. Más tarde he comprendido los motivos de éste y otros despropósitos en los que vivimos inmersos y que aceptamos como realidad única posible con tanta naturalidad. Mi mente de rebelde, o quizá las ganas innatas de mejorarlo todo, me han hecho siempre cuestionarme este tipo de cosas inútiles y manidas.

Tampoco entendía ni entendí jamás las distinciones que se hacían sobre lo que debía hacer una niña o una mujer, y un niño o un hombre. Me sentía ante todo un ser humano inteligente y no parte de la mitad de un género sexual, con la mitad de derechos y cualidades. Me sentía completa, hombre y mujer. Sentía la presencia de lo femenino y lo masculino en mí. Y me rebelaba contra estas “normas” manidas y preestablecidas que encasillaban a las personas. Cualquier clasificación o diferenciación que subestimaba a un ser humano y lo diferenciaba de otro me parecía inútil: nacionalidades, edad, experiencia, etc. pues veía que hasta el niño más pequeño podía ser portador de una idea que solucionase un problema, al menos, así imaginaba que podría haber sido en las sociedades primitivas. Todos diferentes y únicos, pero igual de importantes.

Por las noches, en la soledad de mi cama, me preguntaba el porqué de mi existencia. Durante mi tiempo libre rara vez me aburría; estudiaba y leía todo lo que encontraba, desde libros de cómo leer las líneas de la mano, hasta tratados de psicología y astrología. Todo ello lo sacaba de la enciclopedia “Otros mundos” que reposaba en las estanterías repletas de libros del salón de mi casa. También, cómo no, me interesaba la física de las estrellas.

Mirando al espacio y al tiempo mientras veía “Cosmos” de Carl Sagan, me sentía abrumada por un infinito que hacía que mi pequeña existencia y sus problemas careciesen de significado y sentido. Quizá por ello más tarde estudiaría físicas, tratando de encontrar respuestas para mi curiosidad y mis ganas de entender la vida. Buscaba información, investigaba… Tal vez todo ello sólo era una huida intelectual para llenar el vacío de mi cuerpo flaco y descuidado, falto de ternura, inmerso en una vida aburrida y tediosa, en la cual mi soledad era tan grande que necesitaba distraerme para no sentir la falta de amor que nos rodeaba a todos.

Prohibido todo placer y disfrute, por la cultura del “trabajo” y el “esfuerzo”. Sumida bajo el imperativo social de no poder brillar ni disfrutar, mi mente vivaz se entretenía creando historias o descubriendo datos interesantes y relacionándolos entre sí.

Mis congéneres y yo éramos adiestrados todos como iguales, carentes los formadores y profesores de todo interés por descubrir quién éramos. Nos sumergían en una educación que era en sí misma un cántico patrocinador de la mediocridad y el desánimo. Aún así mis compañeros y yo, sentíamos en secreto que estábamos llamados a hacer algo importante y a ayudar a mejorar el mundo en que vivíamos. Creo que esto es algo innato en el ser humano, ya que venimos justamente a eso, a aportar nuestra contribución al mundo y a la consciencia, para mejorar y prosperar como especie.

No obstante, por mi peculiar forma de ser, a menudo entre los niños del patio me sentía como una extraterrestre. Observaba sus juegos sin comprenderlos. He de confesar que esto aun me sucede a día de hoy. A menudo, gran parte de las actividades y conversaciones humanas me resultan aburridas, vacías, absurdas. No alcanzo a entender qué les mueve muchas veces a continuar en sus quehaceres y vidas desprovistas de metas o alegría. Siempre necesité un motivo, una causa; pero sobre todo, una chispa de autenticidad, esa pizca de magia capaz de cambiarlo todo y de hacerte vibrar. Sin eso para mí no hay vida.

¿CÓMO Y POR QUÉ PERDEMOS ESA MAGIA DE ASOMBRARNOS QUE TENÍAMOS CUANDO NIÑOS?

En mi opinión esto forma parte de un proceso que se da en dos frentes:

EDUCANDO SERES INFINITOS PARA ENCAJAR EN MOLDES ESTANCOS

Aquella niña empática y sensible, llena de magia, vida e ilusiones que entendía y amaba a los animales, con una imaginación desbordante y ganas de salvar a cada insecto o animal que encontraba a su paso, creció en solitario y “mentalmente”, desprovista de todo conocimiento emocional sobre mí misma y sobre lo que sentían los demás. Tratando de encajar en una sociedad absurda donde en realidad no había hueco para ella, ni en realidad para casi nadie con corazón y talento.

Años después, problemas sociales y económicos me impidieron terminar mis estudios de ciencias físicas y, tratando de encontrar salida para mis sueños de juventud, con veintidós años, me puse a estudiar una oposición que nunca jamás salió.

Llegó el año de la crisis. Y los políticos “congelaron” nuestro futuro. Parece ser que los trabajos estaban ya todos llenos. No había empleo para nosotros, repetían. Mentira social y popular que aún hoy se repite como un mantra verdadero por los ciudadanos. Curiosa forma de instaurar un dogma incuestionable y de establecer una “no verdad” que por lo que veo resulta, por alguna razón aceptada ciegamente por las personas. La generación del 71 y la de los 70, llamada en una época generación X, fuimos los primeros en crecer alentados por la idea de que el trabajo era escaso, y que habría que competir duramente, para conseguir uno; era un bien preciado, y lo de menos era si te hacía feliz, estaba acorde con tus dones, o era un abuso en horas y en bajo salario.

ALGUNAS BUENAS ESTRATEGIAS DE UN SISTEMA BIEN ENGRASADO GENERADOR DE FALSAS CREENCIAS:

Trabajo había y aun hoy sigue habiéndolo, si no… ¿cómo iba a avanzar el mundo?

Hay muchas cosas por hacer, descubrir e inventar. Pero sobre todo en aquella época y con el panorama imperante, lograron frenarnos a muchos y desmoralizarnos… A veces me pregunto ¿qué hubiera sucedido si en lugar de esto, nos hubieran dejado trabajar, y hacer…? ¿Quizá hubiéramos podido cambiar las cosas? Tal vez el mundo hoy sería diferente… Muy posible.

Bueno, en aquel momento nos lo impidieron; pero parece ser que en ello estamos ahora mismo.

Al fin y al cabo el cambio y la impermanencia, son la única constante inmutable del universo.

“La impermanencia es un principio de armonía.
Cuando no luchamos contra ella, estamos
en armonía con la realidad.”

Pema Chödrön

La evolución podrá frenarse, ralentizarse, pero no puede impedirse eternamente. Los conservadores y defensores de lo establecido, muy a su pesar, siempre han estado condenados al fracaso. Saber esto al menos es alentador.

COMO SE TRANSITA EL CAMINO DESDE NIÑA ÍNDIGO Y SUPERDOTADA A ADULTA PERDIDA Y ASUSTADA

Sí, soy de 1971, pertenezco a lo que se ha llamado la generación X. Esos niños de los setenta y ochenta que crecieron bajo la premisa de que, si eras bueno y estudiabas, la vida te sonreiría. Para descubrir luego que en realidad no había “salida” para nosotros. Éramos muchos niños índigo, almas creativas venidas a cambiar las cosas, a elevar la consciencia y la vibración del planeta. Pero tras cortarnos las alas, la autoestima y la creatividad, nos vendieron un adoctrinamiento educativo, para darnos de bruces muchas veces con un mundo laboral que nos convertía en zombies en el mejor de los casos, o nos dejaba fuera, excluidos, en el peor.

Tras deambular por la vida sin encontrar un lugar, y teniendo un hijo pequeño, encontré el Tao y con él la alimentación energética. Por fin unos conocimientos ancestrales, profundos y completos, sobre la vida y los ciclos que comenzaron a aclararme un poco de qué iba esta realidad en la que me encontraba, tan aprisionada como perdida.

En ese momento de mi vida, comenzó un gran cambio, un proceso que aún continua. Pasé de un estado inconsciente y de enfermedad al lugar en el que me encuentro hoy. Por primera vez tengo claridad en mi vida, amor y no miedo. Y me encuentro bien incluso dentro de este “Matrix”.

A raíz de los descubrimientos sobre la energía y la materia, los alimentos y el viaje de la vida, que incorporé a mi paradigma, comenzó una transformación y un proceso de sanación y de empoderamiento vital. A día de hoy soy conferencista, imparto cursos y talleres, así como consultas en varios países, y ayudo a otros a recuperar su poder. A rescatar su vida “real” de entre las cenizas de la película sin sabor ni color, a donde les ha llevado su ego, o bien su mente condicionada o bien las ideas que le inculcaron.

Me parece que gran parte de la humanidad hace tiempo que perdió el norte, y está sumida en una especie de “día de la marmota”. Si no la habéis visto, es esa película en la que ocurre una y otra vez el mismo día hasta que el protagonista no despierte y cambie las cosas.

Estoy convencida de que el propósito de la consciencia y de la humanidad consiste en generar un planeta feliz.

La humanidad debe de ser una especie que evolucione a favor de la vida.

El principal problema es que se nos ha ocultado mucha información importante, información poderosa que puede darnos las claves para salvarnos. Y así, manteniéndonos inconscientes, ignorantes y “ciegos”, nos asustan y nos dirigen hacia donde les conviene, manipulando masas.

La buena noticia es que basta con entender ciertas informaciones, basta conocer la verdad, para abrir mente y corazón y así caminar del miedo en que vivimos al Amor.

Con frecuencia en consulta hoy, veo que estamos repitiendo una y otra vez patrones de nuestros antepasados y memorias de un planeta donde no se conoce ninguna civilización, al menos en la historia “oficial y conocida” que haya logrado ser feliz. Sumergidos de lleno en la rueda del Karma, generamos con nuestra inconsciencia lo mismo de lo que luego nos lamentamos. Nos cruzamos de brazos, diciendo que no hay trabajo; nos repanchigamos en nuestros sofás de victimismo y distracción, mientras culpamos al sistema, a lo de fuera. Luego nos lamentamos de que las cosas no prosperan, de que hay escasez, o de que no podemos ser quien somos. En lugar de tomar el control de nuestra vida y nuestras creencias, poner en marcha nuestra creatividad, nuestra inteligencia y nuestras manos, y así empezar a Ser. Y a dar por el bien común lo mejor que tenemos.

Personalmente y, como rebelde que me reconozco desde la médula, estas son algunas de las cosas que hice:

A partir de ahí, construí yo misma mi autoempleo, mi lugar en el mundo.

No ha sido una lección de vida suave. Había mucho que sanar, mucha autoestima malograda, muchas creencias limitantes. También un gran trabajo a realizar con mi inconsciente, mi transgeneracional y mi poder personal. Aunque este proceso es tema para otro libro, ya que aquí quiero compartir la mayor clave y más poderosa causa de mi poderoso cambio vital. La alimentación energética y consciente ha sido una herramienta poderosa en todo ello, diría que la tecla que lo inició y potenció absolutamente. Ya veréis cómo y porqué ha sido decisiva. No menos lo han sido los aprendizajes sobre el mundo energético, y lo que no es cómo me habían contado. Gran parte de lo que descubrí en esos años está explicado en este libro. Conceptos y paradigmas novedosos, que pueden llevarte también al punto de provocar un giro de 180 grados.

Para poder enfrascarme en mi propio crecimiento y terapia, así como desarrollar mi carrera como formadora en alimentación consciente hicieron falta muchas decisiones.

Algunas como mi divorcio, tuvieron que ver con patrones emocionales tóxicos que había heredado de mi infancia, unos patrones que al sanar mi autoestima y la energía de mis órganos, ya no estaban de acuerdo con mi vibración personal y hubo que tomar decisiones drásticas. Aun cuando todavía amase a mi marido y padre de mis hijos en aquel momento, comprendí que esa relación era un muro, que impedía mi evolución.

Traté de hacerle entender los verdaderos motivos de la ruptura y mi necesidad de encontrarme de nuevo. No lo logré.

Otro hecho fue salir del lugar donde vivíamos entonces, Mallorca, y venirme a Madrid.

Me vine sola, metiendo solo aquello que cabía en mi coche, ropa libros y dos gatos. Llegué un sábado a mi ciudad natal sin trabajo ni dinero. Sólo con algunos alumnos de mis cursos y una gran dosis de valor y de fe. Únicamente con la certeza de que seguía a mi corazón. Dejé a los niños con su padre con idea de encontrar una casa y trabajo, antes de traerlos. Ahí se inició un periodo de pisar un suelo de canicas, enfrentar numerosos desafíos, económicos, emocionales, laborales, personales.

En dos meses mi ex, envío a mis niños conmigo, ya que le era muy difícil cuidarles mientras trabajaba, y tuve que hacerle frente sola, a mi carrera profesional incipiente, mi falta de trabajo estable ni recursos, y la educación y estabilidad emocional de mis dos hijos, los cuales ya nunca se han separado de mí.

Divorciada, sola, sin trabajo ni futuro. Fue la capacidad de ponerme firme en el instante presente y confiar lo que me ha llevado adelante siempre. Así como también la consciencia y el amor, y la determinación de ser quien era.

Tuve que hacer muchas concesiones y ha sido un proceso de unos diez años, de duro trabajo personal, aunque maravilloso y amorosamente mágico a la vez. Vendí mi coche, el cual estuvo parado meses sin gasolina ni seguro. He aprendido muchas veces a reírme de estos avatares de lo cotidiano.

Enfrenté incluso otra dura ruptura emocional, la cual estuvo a punto de destruirme casi, del que se suponía era mi mejor amigo del colegio e iba a ayudarme.

Ahí aprendí que:

En el punto más bajo y doloroso llegué a verme sola, sin trabajo, apoyo ni dinero, y con dos niños que aún así creían en mí. Aprendí que no hay salvadores, y decidí salvarme yo misma. Pasé muchas noches sin encontrar mi lugar en el mundo y creyendo que yo simplemente era un error, una inadaptada y que estaba de más.

¿Quizá alguna vez también te hayas sentido así?

Asusta y da miedo verlo de esta manera. Sin embargo, en esos momentos aprendí a abrazarme a mí misma, a quererme, a afirmarme, a tratarme con amor y eso me ayudó a continuar adelante.

De manera que una vez más, investigué, arriesgué y seguí caminando.

Créeme que puedo decir hoy que cada paso del camino ha merecido la pena. Hoy cuando vienen a mi consulta personas que se sienten perdidas, las puedo comprender, porque exactamente no hace mucho yo misma he estado ahí. Y cuando las miro a los ojos y las digo que “se puede” salir, veo el brillo de que me creen en sus pupilas, y ellas ven en las mías la prueba y el reflejo de que ellos pueden también. Si yo pude superar y vencer todo eso, estoy convencida de que es posible.

Creo que independientemente de las circunstancias del mundo, el “poder” está dentro de cada uno, y no en algún lugar fuera. Una colmena funciona por la voluntad grupal e individual de cada integrante de colaborar con el grupo y vivir.

Hoy día aun muchos duermen, y siento que, mientras no despertemos y adquiramos mayor conocimiento, sólo podemos encontrar la paz que trae la distracción momentánea; distraernos de diversos modos… ver una buena película, disfrutar de unas vacaciones o de un retiro espiritual…, para después regresar de nuevo al mismo bucle de desconexión e infelicidad.

Disminuir nuestro nivel de energía, volver a no ser creativos, a disfrazar nuestra grandeza como si fuésemos alguien mediocre que no tiene nada que ofrecer, y ahí nos vamos muriendo poco a poco sin ser quien somos.

Como sociedad estamos “desafinados” realmente con el orden de la vida y con la verdadera plenitud de ser quien somos.

Y es un reto de cada uno de nosotros el extender esta luz y esta consciencia de que las cosas pueden ser mejores allí donde estemos, simplemente con el ejemplo. Con una sonrisa y con un… “mira como soy, y lo que hago”, un ejemplo sencillo, honesto y amoroso. Ni siquiera hace falta adoctrinar a nadie, basta con la silenciosa presencia de un ser auténtico, coherente, y consciente, para cambiar la vibración entera de todo un grupo de trabajo o de gente.

Porque no nos han contado cómo funciona la energía dentro de nosotros, y cómo se acompasa con la naturaleza, para estar sano y con vitalidad. Tampoco en los colegios nos descubren lo especiales y únicos que somos. Nos impiden desarrollar nuestros dones, encajándonos a golpes en un molde burdo y simple. Un molde en el que realmente no encaja casi nadie. No nos explican la dimensión mágica de la realidad mental e inconsciente, la cual, cuando se trabaja con ella, y se reprograma, nos vuelve magos, creadores de nuestra realidad… y un sin fin de cosas más… que nos han dicho que no existen, o que son supersticiones, tapándonos nuestros ojos y dejándonos desconectados del orden del universo. Por todo eso empecé a escribir, porque tú y todo el mundo debería saber, que hay muchas cosas más allá, y luego valorar si te son útiles para ser más feliz o no.

En mi humilde opinión, para salir de esta rueda y cambiar las cosas, a mi parecer, solo hay cuatro premisas importantes y cruciales en la base:

Este libro es un resumen de los conceptos y verdades que entendí y aprendí en mi camino de despertar. Un camino que comienza en mi propio cuerpo físico sanando de múltiples procesos de enfermedad. Entre ellos: migrañas, colon irritable y el más doloroso y grave, síndrome de fatiga crónica y fibromialgia. Y termina sanando toda mi experiencia de vida, así como la de mis relaciones, mi familia y mis hijos.

Pues al sanar mi cuerpo físico, éste ha ido siendo capaz de atraer a mí más consciencia, hasta lograr descargar mi programa completo de vida y la conexión constante del Ser que soy. Mi ser único aquí y ahora. Todo ello permanecía aletargado por la enfermedad. Emborronado por el dolor y la falta de esperanza, y solamente esperaba el momento de mi despertar energético para comenzar a salir de nuevo a flote.

Es por tanto un resumen no riguroso pero si experimentado, vivido y sentido de macrobiótica, Tao, algunas conclusiones de “física cuántica”, ecología, sostenibilidad, medicina china, y un largo etcétera. En definitiva, todos aquellos paradigmas reveladores que he ido encontrando y que son capaces de generar un estado de consciencia de un nivel más alto.

Solo espero que sea capaz de generarte dudas razonables y cuestionamientos suficientes hacia tus patrones y creencias habituales, como para que puedas realizar un salto evolutivo en tu vida. Y cambiarla a mejor.

En algunos momentos me referiré a libros donde se explican los experimentos de los que hablo, o vídeos en YouTube donde podéis cotejar y ampliar lo que os cuento. Trato de relacionar los datos con hechos capaces de ser útiles para transformar ideas, no de ser “científicamente” correcta.

De todas formas hoy hay mucho que cuestionar sobre lo que es y no es ciencia. Pues lo que hoy día se considera ciencia oficial, en cuanto arañas un poco, empiezas a encontrar, lagunas, inconsistencias y muchas veces intereses que no son exactamente acordes a la verdad del orden cósmico. Ese que estudiaban por ejemplo los taoístas, o los indios Hopi, los alquimistas o los sabios verdaderos de todos los tiempos y culturas. Esas leyes naturales que cuando las explicas, como veréis, resuenan con el poder del sentido común, y de la verdad en el corazón de las personas despiertas.

La casi totalidad de las cuestiones de macrobiótica de las que hablo han sido verificadas por mí y por mis alumnos durante más de doce años. Y llegan a nosotros procedentes del libro más antiguo de medicina que se ha conservado hasta nuestros días: el Nei Ching, libro del emperador amarillo, del año 2700 antes de Jesús. Recogido durante siglos de observación empírica de la naturaleza, las enfermedades y desequilibrios del cuerpo y sus curas.

El resto no necesita de verificación ni de fe, ya que, una vez estés sobre aviso, tú mismo podrás comprobar la exactitud de los procesos nombrados en tu día a día.

(Estoy harta de acertar con diagnósticos y de ver donde otros se pierden en el protocolo médico o en los simples datos).

Por alguna extraña razón tengo la capacidad de diagnosticar con una facilidad pasmosa el origen de los problemas de las personas, ni siquiera es algo que haya aprendido en mis cursos de macrobiótica, es más bien un don que traigo de forma intuitiva, pero muy práctica.

La intuición es algo más y muchas veces consiste en relacionar cosas, que aparentemente y a la luz de la fría lógica, no tienen nada que ver.

Todo lo que en este libro reflejo está escrito a la luz de la esperanza más infantil y realista a la vez, de vivir en un mundo mejor, como expongo en mi capítulo “Utopía” al final de este libro.

Históricamente se sabe que todo conocimiento científico tarda de cincuenta a cien años en llegar a la población y ser útil.

Es mi ilusión que esta sabiduría ancestral que se perdió en el tiempo vuelva a formar parte del conocimiento popular. Ya que, desgraciadamente, el leer un libro o buscar información como método de estudio hoy día ha caído en desuso y en su lugar la gente prefiere aprender nutrición e informarse mirando los anuncios de la tele y creerse lo que allí dicen.

Espero así aportar luz, claridad, datos y cuestiones que ayuden a modificar hábitos, que en unos años puedan marcar diferencias, y podamos ir hacia una realidad saludable, sostenible y amorosa para nosotros y para el planeta.

Hace diez años en los supermercados grandes apenas había un stand de cosas ecológicas, y hoy ya son dos pasillos. Por otro lado, hoy se vende aspartame junto con el azúcar blanco y la estevia. Hay demasiado ruido y demasiada cancha abierta a informaciones y productos no saludables, incluso perjudiciales. Espero que algún día la gente esté informada y no sea tan sencillo vender venenos en las tiendas. Hoy día, ya no hay casi zumos sin aspartame, y las bebidas cero llenan las tiendas de productos que consumen los obesos. Imagino que sin plantearse que quizá la otra mitad no obesa, no consume productos cero, y se encuentra delgada. No hace falta ser muy inteligente para preguntarse si quizá algo en lo “cero” no es del todo coherente con la delgadez. Como a su vez el exceso de sabor dulce entorpece el cerebro y atonta, en lugar de planteárselo se hacen adictos a ese dulzor mucho más fuerte, y continúan tomando algo que a todas luces no funciona y debería estar prohibido.

Nula consciencia en los fabricantes, a los que no preocupa estar perjudicando la salud de las personas que son sus clientes y nula cultura de salud de los consumidores que, en lugar de aprender cosas útiles para su vida, pasan su tiempo libre mirando programas vacíos, o anuncios ridículos. Así no tenemos tiempo de informarnos para tomar el poder de nuestra salud y nuestra vida.

Después cuando finalmente enfermamos, lo achacamos a la “mala suerte”, y desprovistos de “conocimiento” y “poder” vamos al médico a ver “si hay suerte” y nos cura mientras perpetuamos nuestro victimismo y nuestro sufrimiento. Cuando se podría realmente haber evitado con simplemente haber estado informados.

Mil y una veces he tenido que morderme la lengua entre amigos para no amargarles su fiesta con productos cero, mientras respetaba su deseo de “seguir dormidos” y perjudicando su salud. La información, no obstante, está ahí al alcance de todos y el que lo desea se informa.

Cuando toda esta otra realidad llegó a mi vida me apasionó. Durante años estudié todo sobre alimentación y experimenté en mí misma, en mis familiares y con mis hijos, que todo ello era cierto y funcionaba.

Llegué a la conclusión de que la humanidad en otras épocas y países se alimentaba mucho mejor:

Creo que no se trata ya de ser alternativos, sino de que lo “alternativo” se vuelva cotidiano y accesible al resto. De mezclarnos desde la igualdad y contagiar con amor y magia a otros.

CAPÍTULO 2

¿SOMOS MATERIA O ENERGÍA? LA UNIÓN DE LOS OPUESTOS

Había una vez un mundo material y espiritual, donde vivían unos seres que solamente percibían una parte de la realidad con sus sentidos. La parte física. En un principio su conexión con la naturaleza y con la vida les hacía mantenerse en un perfecto equilibrio, no obstante, al cabo de un tiempo de progreso y aceleración de la vida, fueron desconectándose de todo esto. Con el tiempo y sólo en base a lo que veían con sus ojos, tocaban con sus manos, olían con sus narices y degustaban con sus bocas, terminaron por enfocarse en esta parte de la vida, y se olvidaron de la otra mitad. Dejaron de tener en cuenta los sueños, la intuición, los sentimientos e inspiraciones incluso…

Con este paradigma materialista de la realidad, crearon una sociedad enfocada en cosas, productos, objetivos, beneficios, recursos y construcciones, muchas veces innecesarias.

Olvidándose del amor, del sentido de su existencia, de todo lo inexplicable, de las energías sutiles que hablaban del otro lado, se olvidaron tanto del alma de las cosas y del espíritu de todo lo que les rodeaba, que terminaron por dejar de creer, ver y sentir su propio alma y espíritu. Dentro de ellos.

Creían y llamaban “real” lo que veían y tocaban. Con este patrón de la vida incompleto y cojo, crearon una sociedad enferma que comenzó a decaer fuertemente en un punto, y cuya expansión empezó a salirse del orden del planeta y a morir lentamente. A nivel profundo e intimo para muchos de sus integrantes, empezó también a dejar de tener sentido.

Con todo ello, como la “existencia” es puro equilibrio se inició una lenta aunque progresiva y poderosa revolución que propugnaba lo contrario. “Todo es energía”, decían y promulgaban los valores espirituales del alma y del ser por encima de todo. Eran personas con grandes ideales, sensibles a la vibración de las cosas y que creían y veían el “espíritu” en todo, y vivían con un propósito profundo sus vidas.