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ANNETTE KERCKHOFF
practica la medicina homeopática, es especialista en ciencias de la salud y educadora, y desde hace cerca de 20 años trabaja como periodista. Su investigación se centra en la medicina tradicional europea y en las propiedades curativas de la herbolaria.

SECCIÓN DE OBRAS DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA


LA ENFERMEDAD Y LA CURA

Comité de selección de obras

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ANNETTE KERCKHOFF

La enfermedad y la cura

CONCEPTOS DE UNA MEDICINA DIFERENTE

Traducción
EDUARD URBANEK

Fondo de Cultura Económica

Primera edición en alemán, 2010
Primera edición en español, 2015
Primera edición electrónica, 2015

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio. Todos los contenidos que se incluyen tales como características tipográficas y de diagramación, textos, gráficos, logotipos, iconos, imágenes, etc., son propiedad exclusiva del Fondo de Cultura Económica y están protegidos por las leyes mexicanas e internacionales del copyright o derecho de autor.

contraportada

Para Dorothee Schimpf

Siempre ha sido claro reconocer una brecha entre la medicina convencional y la naturopatía, cuando en realidad hacer una causa común hubiera sido lo más razonable puesto que ambas direcciones han sido y son indispensables. Se trata solamente de averiguar la terapia que tiene sentido en cada caso y reconocer las limitaciones de cada una.

DRA. VERONICA CARSTENS, 1998

ÍNDICE GENERAL

Preámbulo

Introducción. Un acercamiento a la “medicina convencional”

Definiciones

Estudios

Formación de naturópata

La medicina de hoy: joven y dinámica

Retrospectiva

La medicina en el siglo XVIII

La medicina en el siglo XIX

La ciencia de la medicina

Investigación clínica

Ciencia y práctica

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Reflexión final

¿De qué se trata la medicina complementaria?

La enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la medicina convencional

Primera parte
HISTORIA DE LA MEDICINA EN EUROPA: FUNDADORES Y DISIDENTES

I. El poder de los dioses. La curación durante el sueño

El dios sanador Asclepio

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva del culto sanador de Asclepio

Asclepio en la actualidad

II. Hipócrates y la díaita

La medicina de la filosofía natural

Escuelas de médicos

Acerca de Hipócrates

Obra

Juramento y aforismos

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

La díaita

La díaita en la actualidad

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la díaita antigua

III. Galeno y la patología humoral

Acerca de Galeno

Obra

La patología humoral

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la patología humoral

La patología humoral en la actualidad

IV. Hildegard von Bingen y la medicina monástica medieval

Un salto a la Edad Media

Acerca de Hildegard von Bingen

El arte de curar

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la “medicina de Hildegard”

Hildegard en la actualidad

V. Paracelso

Acerca de Paracelso

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Los tres principios

La fabricación de medicamentos, alquimia y espagírica

La teoría de las signaturas

Paracelso en la actualidad

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la medicina de Paracelso

VI. Samuel Hahnemann y la homeopatía

Sobre Hahnemann y su obra

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

La homeopatía en la actualidad

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la homeopatía

VII. El siglo XVIII. Hufeland y la macrobiótica

Acerca de Hufeland

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de Hufeland

Hufeland en la actualidad

VIII. Prießnitz, Kneipp, Schroth y Hahn. Los curanderos laicos del siglo XIX

Vincent Prießnitz

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Johann Siegmund Hahn y Johannes Schroth

Sebastian Kneipp

La terapia Kneipp

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de Kneipp, Prießnitz, Hahn y Schroth

Kneipp en la actualidad

IX. Ita Wegman y la medicina antroposófica

Rudolf Steiner

Ita Wegman

La antroposofía

La imagen humana antroposófica

La medicina antroposófica

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la medicina antroposófica

Segunda parte
LA MEDICINA DE OTRAS CULTURAS

X. La Medicina ayurveda

La imagen del ser humano

Los cinco elementos

El sistema de los tres doshas

La constitución

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva del ayurveda

XI. Medicina tradicional china (MTC)

El

El yin y el yang

El sistema de las cinco fases de transformación

Meridianos

La alimentación

La MTC como “medicina energética”

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la MTC

Tercera parte
NUEVOS ENFOQUES DE LOS SIGLOS XX Y XXI

XII. La luz, el aire y las plantas. Métodos de curación naturista modernos

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de los métodos naturistas modernos

XIII. Los impulsos y sistemas complejos. Las terapias de regulación

¿Por qué enfermamos?

¿Cómo curar la enfermedad?

El estímulo: específico o no específico

La intensidad del estímulo

La capacidad de regulación

Una palabra acerca de la investigación

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de las terapias de regulación

XIV. Salutogénesis y la promoción de la salud

Los recursos

La imagen del continuo salud-enfermedad

Aaron Antonovsky

Suzanne Kobasa

La cuarta “C”

La medicina mente-cuerpo

Las corrientes en Alemania y Austria

Las enfermedades y su tratamiento desde la perspectiva de la promoción de la salud

Cuarta parte
CONCLUSIÓN

Comparación de los sistemas

Resultado 1: La medicina convencional es nueva

Resultado 2: La medicina complementaria es diferente

Resultado 3: La palabra clave es equilibrio

La visión multidimensional

Las perspectivas

Bibliografía

Índice analítico

PREÁMBULO

La imagen del que sufre y padece fiebre y dolores ha sido parecida en todos los lugares y en todos los tiempos. Sin embargo, lo que ha sido claramente diferente es la manera en la cual los médicos y los curanderos han visto al enfermo durante el transcurso de los siglos y desde los diferentes puntos de vista de las corrientes de la medicina, las cuales han buscado las causas de las enfermedades y las formas de curarlas.

¿A quién le sorprende esto? La medicina se basa en las ideas respectivas de una cultura, de una época, de una corriente intelectual, en la imagen de la humanidad y en sus ideas sobre la naturaleza, en fin, en su concepto de la vida como tal. Por esto, los procedimientos de la medicina antigua son distintos a los de la Edad Media, y la medicina oriental es diferente de la occidental.

En otras palabras: cada época, cada cultura y casi cada corriente médica tiene sus propias “lentes” con las cuales observa al enfermo, explica sus molestias, busca una terapia y escoge un remedio. Con estas lentes observan el mundo a nuestro alrededor, tanto el microcosmos como el macrocosmos.

Las lentes de la “medicina convencional” que se enseña actualmente en las universidades son relativamente nuevas y las han caracterizado los métodos de investigación, comprobación y detección de las ciencias modernas. Son las lentes mediante las cuales se diagnostican y llegan a comprobarse en forma objetiva las enfermedades por medio de pruebas de laboratorio, rayos X, resonancia magnética o ultrasonido. Se trata de una mirada detallada desde el punto de vista del microscopio y de las disciplinas especializadas. Esa medicina se sitúa muy cerca de los sujetos enfermos y los observa con detalle para así intervenir en los procesos que alteran el cuerpo, en la mayoría de los casos en el lugar de los hechos y, generalmente, mediante fármacos u operaciones.

Nadie pone en tela de juicio los beneficios de esta medicina, la cual ha hecho posible que nos operen con anestesia, que los diabéticos se inyecten insulina, que los bebés prematuros sobrevivan, que las enfermedades infecciosas puedan contenerse, que los enfermos más graves puedan recibir cuidado intensivo. No obstante, en otras áreas tiene límites: a saber, cuando las enfermedades se vuelven crónicas, cuando se relacionan también con el estilo de vida o con el estrés, o cuando los malestares se muestran por medio de síntomas pero “orgánicamente todo está en orden”. Todas esas enfermedades aumentan en la actualidad y constituyen el reto del futuro tanto para los médicos como para las personas que las sufren.

Como resultado de su imagen de lo humano y de su idea de la enfermedad y la salud, la caja de herramientas de la medicina moderna está constituida, de acuerdo con los estándares más modernos, con una infinidad de productos farmacéuticos y terapias asistidas por computadora. Muchos problemas se pueden resolver con estos medios pero a veces las herramientas no son las adecuadas. El éxito no se alcanza en su totalidad; tan sólo es de corta duración o aparecen problemas nuevos.

Cada vez más médicos son conscientes de esta situación y empiezan a interesarse en métodos de la naturopatía y de otras medicinas complementarias. Existen ahora cursos de capacitación para médicos y consultorios naturopáticos en hospitales universitarios; también se imparten cátedras sobre medicina integral e investigación de la medicina complementaria —antes se hablaba de “medicina alternativa”—, cursos de nutrición, además de cursos de estudios nuevos sobre la promoción de la salud o la naturopatía. Los representantes de los médicos hablan de una nueva “tendencia global hacia una nueva medicina integral”.1 En gran parte, todo eso también se debe a las necesidades y exigencias de los pacientes: 80% de ellos quieren combinar la medicina convencional con los métodos de la naturopatía y 60% utiliza terapias de la medicina complementaria.2 “En el Departamento de Oncología en cada contacto inicial nos dirigen preguntas como: ‘¿y qué más se puede hacer?, ¿y qué piensa de la medicina alternativa?’ Queremos dar respuestas serias a estas preguntas.” Así lo justificó, en 2003, el profesor Klaus Höffken, presidente de la Sociedad Alemana del Cáncer y director médico del Hospital de Jena, quien abrió un consultorio naturopático y oncológico en el Hospital de la Universidad de Jena. Específicamente en la pediatría puede observarse un aumento repentino de terapias complementarias: en Alemania uno de cada tres niños recibe tratamientos homeopáticos dentro de su segundo año de vida; en casos de niños con enfermedades crónicas como asma, enfermedades reumáticas o cáncer, el porcentaje llega incluso hasta 70 por ciento.3

Casi de forma inadvertida, nos encontramos desde hace algunos años en el camino hacia una medicina nueva. El modo de pensar ha cambiado. Se ha llegado a tener la madurez necesaria para iniciar un tiempo de cambios, sobre todo para entender que una medicina no es falsa porque la otra es, también, correcta; el razonamiento en categorías de bien o mal no le sirve ni al médico ni al paciente. Más aún, se debe considerar que precisamente la combinación de terapias y puntos de partida diferentes representa en numerosos casos lo óptimo; que las generalizaciones sirven de poco y que la cuestión de encontrar la mejor terapia depende del tipo, la gravedad y la etapa en que se encuentre la enfermedad, además de la condición del paciente.

¿Por qué esto es así?, ¿por qué la medicina convencional y la medicina alternativa se complementan tan bien?, ¿por qué abordan las terapias de manera diferente?, ¿en qué consisten esas diferencias?, ¿dónde inician?, ¿cómo pueden o cómo deben combinarse? Y finalmente, ¿cuáles son las corrientes más importantes de la medicina complementaria? Todas ésas son preguntas de las cuales me ocupo en este libro, porque sólo cuando uno ha entendido la idea de los conceptos de la medicina convencional y de la medicina complementaria —especialmente de ciertas terapias de la medicina complementaria—, se ve claramente por qué no se puede hablar de un sí o un no generalizado, de un mejor o de un peor.

Sin embargo, cuando uno comienza a ocuparse de un área más extensa de la medicina complementaria existen cuestiones que, de hecho, son de palpitante interés: ¿de qué se trata la homeopatía?, ¿cómo puede producir un efecto si la medicina, como se dice, se diluye en tan gran medida?, ¿por qué en la acupuntura se pone una aguja en la cabeza si lo que duele es la espalda? ¿Sebastian Kneipp se dedicó sólo a la hidroterapia?, ¿por qué le concedió mucha importancia? ¿Qué significa ayurveda?, ¿por qué la medicina de Hildegard es tan controvertida?, ¿qué es la “salutogénesis” y por qué se escucha hablar de eso cada vez más?, ¿qué significa “medicina antroposófica” y por qué en hospitales antroposóficos existen talleres para la arteterapia?

Detrás de numerosas terapias de la medicina complementaria está un sistema, un concepto, una idea. Me gustaría presentarles las ideas detrás de los conceptos de los sistemas más importantes de la medicina complementaria: la homeopatía, la naturopatía, la terapia Kneipp, la medicina antroposófica, la medicina tradicional china y el ayurveda. Lo que considero importante en todo esto son las diferentes visiones del mundo que subyacen a esas terapias. Quiero mostrar con qué elementos —en comparación con la medicina convencional— cuenta la caja de herramientas de estos sistemas, cómo funcionan esas herramientas y dónde se inician. Al mismo tiempo invito a que me acompañen en un viaje por los momentos culminantes de la historia de la medicina. He investigado y seleccionado lo que se ha dicho y escrito sobre la salud y la enfermedad, y sobre la misión de los médicos, los grandes personajes y luminarias de la medicina, como Hipócrates, Galeno, Paracelso o Hufeland, y también lo que han escrito y dicho los pacientes, así como en qué han consistido los conceptos de la medicina a lo largo de la historia —e incluso he considerado si acaso no se puede encontrar una u otra propuesta válida en estos modelos que aparentemente son obsoletos ahora—. La lectura de la bibliografía de esa época saca a la luz cosas asombrosas: mucho de lo que hoy en día parece ser “complementario” o “alternativo” antes pertenecía, de forma muy comprensible, al arte de sanar o a la medicina estándar. Por lo tanto, la reunión de diferentes enfoques de la medicina complementaria representa una “re-integración” de aspectos que en el transcurso de los 200 años recientes rebasaron en alguna forma los bordes de la medicina convencional.

Poner en práctica diferentes perspectivas amplía nuestra visión. Así como al tener dos ojos sólo se puede ver el espacio en una sola dimensión, diferentes perspectivas en la medicina facilitan una comprensión multidimensional de la enfermedad y de la salud. Lo que el lector debe aportar aquí es únicamente un poco de comprensión, sobre todo en lo que se refiere a los sistemas que nos resultan ajenos, a las corrientes contrarias y a las ampliaciones de la medicina convencional. Las imágenes en las que piensan los chinos antiguos y los representantes de la medicina antroposófica o la homeopatía son poco comunes.

Asimismo, cuando se trate de comprender las explicaciones de terapias, se requerirá imaginación, puesto que la suposición de que un remedio funciona porque descompone en partes, por ejemplo, los jugos, expulsa el “viento-calor” y fortalece el “cuerpo etéreo” parece ciertamente, a primera vista, incomprensible y absurda. Aquel que persevere con esta lectura verá que en la gran casa de la medicina hay muchas habitaciones. Quiero abrir algunas puertas de esa casa para el lector.

Escogí doce sistemas o conceptos de la medicina, que desde mi punto de vista proporcionan impulsos importantes para la medicina de hoy. Cada capítulo se estructura de la misma manera. Primero se ilustra la vida de los fundadores y fundadoras de cada sistema (en caso de que existan); a continuación, en las secciones “¿Por qué enfermamos?” y “¿Cómo curar la enfermedad?”, se describe lo que el sistema correspondiente entiende por enfermedad y salud. Finalmente, escogí tres enfermedades que cada persona conoce en sí misma o en otros —el resfriado, el dolor de espalda y el cáncer—, para ilustrar en forma concreta cómo el sistema respectivo describe esa enfermedad, cómo la explica y cómo la trata.

Sin embargo, el libro no pretende solamente enumerar una serie de hechos de historias del mundo de la medicina y expone cada sistema yuxtapuesto. La comparación de los conceptos entre sí es lo realmente interesante, así como el intento de mostrar analogías, coincidencias y diferencias para elaborar propuestas que podrían enriquecer la medicina actual y averiguar cuáles son los grandes temas de los principios fundamentales del arte de sanar.

Escribí este libro para pacientes a los cuales les interesa obtener una visión general sobre las diferentes terapias de la medicina complementaria, para que dispongan de cierto grado de conocimientos previos en caso de enfermarse y para que puedan escoger la terapia que, en forma particular, les agrade y convenza. Al mismo tiempo quiero transmitirles por qué es tan importante hacer uso tanto de la medicina convencional como de la complementaria.

En especial me sentiría agradecida si también alguno que otro estudiante de medicina o médico echara un vistazo a este libro para conocer la literatura original seleccionada de los grandes médicos y también las ideas y conceptos fundamentales de la medicina complementaria.

De este modo, el presente libro quiere ofrecer una vista panorámica y proporcionar estímulos para reflexionar. Los libros especializados sobre los sistemas particulares que aquí se presentan contienen cientos de páginas y en ocasiones son de difícil lectura. Sin tener otra forma adecuada de mostrarlos, los sistemas descritos se presentan de manera simplificada y con ello —a pesar de que expertos de las respectivas disciplinas han revisado el texto—, en cierto modo, de manera superficial. Además me tomé la libertad de desarrollar aspectos que podrían enriquecer la medicina convencional de forma particular, porque son extraordinarios y únicos. A pesar de contar con un apoyo competente, ésta ha sido una empresa enorme y agradezco sinceramente su crítica y propuestas de mejora.

Mucha gente ha colaborado durante largos años para que yo pudiera escribir este libro. Desde 1989 trabajo en la asociación Natur und Medizin [Naturaleza y Medicina], la asociación de ayuda de la Fundación Carstens, fundada por el profesor Karl Carstens y su esposa, la señora Veronica Carstens, en 1983 con el fin de tender un puente entre la medicina convencional y la “medicina alternativa”. Veronica Carstens ha dejado una huella profunda en mi vida; desde mi niñez ella ha sido uno de mis grandes ídolos. La Fundación Carstens y su asociación de ayuda son mi patria intelectual; allí conocí y aprendí a valorar a muchos de los médicos de los cuales doy cuenta en este libro. En forma especial le agradezco a Dorothee Schimpf, directora de Natur und Medizin, por apoyar en forma continua mi trabajo durante las dos décadas recientes, lo cual me permitió adquirir el conocimiento amplio e indispensable que necesitaba antes de escribir este libro. Henning Albrecht, director de la Fundación Carstens, me ha familiarizado con la investigación naturopática; Daniela Hacke, bibliotecaria de la Fundación, me ha proporcionado información en forma continua y extensa. Michael Elies, quien representa para mí el médico en su forma ideal; Johannes Wilkens, Tobias, así como Maren Esch y Wolfgang Arndt, han revisado el contenido de las diversas secciones de este libro. Mechthild Widdig y Elsbeth Tatarczyk han comprobado su legibilidad en el original en alemán. Por otra parte, quiero agradecer en forma particular a mi familia. Mi padre ha leído el manuscrito tan a fondo como ninguna otra persona. Lilli y Paul han sido tolerantes en las etapas más difíciles en que no hubo comida caliente sobre la mesa y su madre se encontraba mentalmente en la Edad Media o en la Antigüedad. Mi esposo me ha apoyado siempre durante la redacción de este libro y me ha consentido, a pesar del poco tiempo que de todos modos tenemos el uno para el otro. No menos importante ha sido el momento en que el Border Collie Chap me indicó que era de nuevo hora de tomarse el tiempo para un descanso.

Robert Koch